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.En abril de 2011 en 47 fosas clandestinas de San Fernando, Tamaulipas, fueron encontrados 196 cadáveres: la mayoría eran de viajeros o migrantes interceptados en la carretera por Los Zetas, en complicidad con policías. Esta segunda entrega de #Másde72 presenta información forense que pudiera servir para identificar cadáveres, revela nombres de desaparecidos en ese sitio y evidencia los mecanismos de impunidad que permiten que las masacres continúen.

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l hallazgo de los cuerpos de los 72 migrantes, interceptados en el tráiler en que viajaban y asesinados en San Fernando, Tamaulipas, el 24 de agosto de 2010, fue una clara señal del control que Los Zetas ejercían sobre los caminos tamaulipecos que conducen a la frontera.

La tragedia vivida por los 72 la corrieron muchas otras personas, migrantes mexicanos y centroamericanos en su mayoría, cuyos cuerpos fueron fueron hallados en abril de 2011 en fosas ubicadas en el mismo municipio y que fueron interceptados en la misma carretera: la 101.

Durante por lo menos siete meses el gobierno mexicano cedió a Los Zetas el control de esos caminos. Los integrantes de la célula criminal apostada en ese municipio bisagra, paso obligado para llegar a las ciudades de Matamoros o Reynosa, cual si fueran dioses ebrios definieron todo ese tiempo a quién permitían el paso, a quién secuestraban, a quién mataban.

La desgracia tocó especialmente a varones, jóvenes, mexicanos y extranjeros, que viajaban en autobuses o en autos particulares y que a sus verdugos les parecieron sospechosos. Sospechosos de haber sido reclutados –o con posibilidad de ser reclutables– por el cártel rival, el Cártel del Golfo, que dominaba las dos ciudades fronterizas donde desembocaba esa carretera.

Operaron siempre con el apoyo de toda la corporación de seguridad pública municipal. Del alcalde en funciones nunca se ha informado el papel que jugó durante esos tiempos de barbarie. Aún no queda claro por qué la Marina, la Policía Federal y el Ejército no intervinieron a pesar de que tenían presencia en la zona.

Aunque familiares de las personas desaparecidas en ese municipio pusieron denuncias recurrentes y avisaron a las autoridades estatales y federales de lo que ocurría, éstas nunca advirtieron del embudo mortal en que se había convertido esa carretera. No previnieron a los viajeros para que dejaran de utilizar esa ruta. No hicieron nada para evitar más muertes. Fallaron en su función de brindar seguridad a los ciudadanos.

La historia cambió cuando desapareció un ciudadano de Estados Unidos. En su búsqueda aparecieron las 47 fosas con, por lo menos, 196 cadáveres. Al llegar a ese número de cuerpos las autoridades mexicanas dejaron de excavar.

Las familias de las personas a las que se les perdió el rastro en ese lugar siguen en espera de justicia, de verdad, de reparación y, muchas de ellas, de los restos de sus seres queridos.

San Fernando sigue sembrado de cadáveres. San Fernando está ligado a la impunidad.

Esta segunda entrega Másde72 relata esta historia, presenta información forense sobre los cadáveres encontrados (como una forma de ayudar a la localización de las familias que siguen esperando a sus seres queridos), da a conocer la primera lista de nombres de personas desaparecidas en ese municipio en ese periodo (a manera de memorial virtual), narra historias de algunas de las víctimas y muestra evidencias de los mecanismos de impunidad que permiten que en San Fernando las masacres se sigan repitiendo. Porque la masacre no ha terminado.

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